Editorial
El capital humano ya no se administra, se lidera.
Durante décadas, los modelos de gestión trataron a los colaboradores como recursos intercambiables dentro de un engranaje corporativo. Hoy presenciamos un cambio paradigmático hacia la humanización total de las organizaciones: la productividad ya no nace de la presión, sino del bienestar y la conexión con el propósito.
Para mejorar su desarrollo económico, un país debe centrarse en aumentar su capacidad de producir bienes y servicios de manera eficiente y competitiva. Esto implica invertir en educación, infraestructura, tecnología y capital humano, promover el libre mercado, mantener una estabilidad macroeconómica y fomentar el desarrollo del sector privado. Leer el articulo completo aqui